HIC* book: Jorge Díaz | Intervención en el Barrio de La Madragoa, Lisboa

martes, 3 de julio de 2012

Jorge Díaz | Intervención en el Barrio de La Madragoa, Lisboa

Jorge Díaz Rodríguez
|  2012 |  Curso: PFC.  ETSAB (Barcelona)
|  ProfesoresLl. Moya, C. Domingo, E. Roca, R. Torres.




Volver al barrio siempre es una huida 

Casi como enfrentarse a dos espejos 

Uno que ve de cerca, otro de lejos 

En la torpe memoria repetida 


La infancia, la que fue, sigue perdida 
No eran así los patios, son reflejos 
Esos niños que juegan ya son viejos 
Y van con más cautela por la vida 

El barrio tiene encanto y lluvia mansa 
Rieles para un tranvía que descansa 
Y no irrumpe en la noche ni madruga 

Si uno busca trocitos de pasado 
Tal vez se halle a sí mismo ensimismado 
Volver al barrio siempre es una fuga.
                                                   
Mario Benedetti.



Madragoa es un barrio popular de Lisboa, junto a la desembocadura del Tajo, cuyo nombre deriva del convento de las Madres de Goa que existía en el pasado. 


 

Antiguamente, parte del barrio fue un conglomerado de conventos y palacios donde vivían diversas congregaciones religiosas.  




El solar se sitúa entre las calles Juan Carlos I, Travessa do Pasteleiro, Rua das Francesinhas y Rua dos Industriais, en una antigua manzana próxima al convento de SâoBento donde actualmente se encuentras las dependencias de los Bomberos de Lisboa. 


Tanto las mallas, velocidades, tipología de de la edificación, usos y el fuerte desnivel hacen que el área de intervención deba lidiar con realidades muy diferentes. 


Además de los edificios institucionales, viviendas y comercios que aparecen en el área, el programa será completado por un centro cívico y una biblioteca municipal donde suman un total de 6500 m² construidos. 







Para la correcta comprensión de un área tan compleja se realiza un profundo análisis tanto histórico como urbano motivado por la importancia que ha tenido la zona para el desarrollo de la ciudad. Esta fase constituye el punto inicial y de referencia de la propuesta ya que nos aportará una lectura más completa y dará algunas pistas sobre las necesidades del lugar. 

Se entiende que la nueva intervención debe funcionar a dos escalas bien diferenciadas pero en correcta sintonía. La escala de ciudad y la escala interior de manzana se convierten así en las herramientas de trabajo, pero también los diferentes momentos históricos nos ayudan a entender que la ciudad se construye por capas; donde ahora estamos nosotros ya estuvieron otros antes. 

El descubrimiento, por ejemplo, de muros pertenecientes al antiguo Monasterio de la Esperanza que se situaba en el límite Sur de nuestra parcela y que fue demolido parcialmente durante la construcción de la Av. Dom Carlos. O la presencia de un antiguo lavadero municipal construido a finales del s. XIX, hoy todavía en uso, hacen que el proyecto se vaya poco enriqueciendo y sumando nuevas pautas para dar una respuesta más acertada.



Casi como una declaración de principios, la propuesta entiende que el éxito de la ciudad tradicional se debe principalmente a su fuerte vocación hacia el espacio público. Es por ello que este proyecto comienza a interpretarse desde el vacío. 

Debe ser una relación de negativo-positivo equilibrada donde las formas del espacio público deben de ser precisas. 

Nos aprovechamos de lo que se ve en el lugar, pero también de aquello que ya no está y queremos recuperar sin nostalgias, poniendo en valor los elementos que puedan aportar gravedad al conjunto siendo capaces de asumir nuevos usos. Se establecen constantemente relaciones con las preexistencias: estirando los elementos que consideramos importantes en el lugar como alineaciones, recorridos, antiguos trazados, plazas existentes y desaparecidas... 

Se mantienen aquellas piezas que por su valor histórico-patrimonial y arquitectónico enriquecen la intervención, mientras que los añadidos posteriores se eliminan. 


La propuesta es abordada desde tres premisas

- creación de espacios públicos que mejoren las relaciones urbanas y sociales apoyados en programas de carácter público 

- resolver el fuerte desnivel existente en la parcela conectando los diferentes espacios 

- incorporar programas que vinculen la escala de barrio y la de ciudad 

Dentro de las decisiones a escala urbana se opta por devolver al Barrio de La Madragoa su antiguo trazado, que había quedado mutilado por la construcción de edificios de servicios para el cuartel de los bomberos. De esta manera se recupera la conexión entre la Plaza de Chafariz, en la cota más baja de la intervención, y el Palacio do Machadinho, ya en la trama urbana del barrio. 

Se decide de la misma manera dar continuidad al recorrido peatonal de la Rua Vicente Borga y conectar así los equipamientos que aparecen en la propuesta con el Museu da Marioneta, ubicado en el antiguo Conventos das Bernardas. 

Se otorga así una permeabilidad a la manzana de la que antes carecía haciendo posible que los usuarios atraviesen la barrera perimetral e incorpora la promenade donde se van descubriendo espacios diferentes, como sucede constantemente en el casco lisboeta.





Ya en el interior, la estrategia a seguir es la siguiente: 


compactar para liberar: se opta por la construcción de un edificio semi-enterrado con la intención de generar el mayor espacio público posible. 



recuperar: antiguos espacios que en su día existieron y que nos anclan a la historia y al lugar. Además, es importante que éstos tengan una escala similar a la que encontramos en los patios y plazas del los barrios colindantes. También se recupera el Monasterio de la Esperanza que, incorporando una pieza de servicios, recibe el uso de centro cívico. 



conectar: el proyecto se entiende como un recorrido que busca la relación desde las dos calles de acceso (Av. Dom Carlos y Rua das Francesinhas) en una experiencia más contemplativa y pausada. La cubierta de la biblioteca ejerce esta función desplegándose desde la cota +29.00 hasta la +15.00 domesticando en un sólo gesto una parcela compleja. 





La cubierta se convierte en el elemento estructurador del proyecto. Partiendo de la preexistente cubierta de madera de los lavaderos, la nueva construcción nos acompaña hasta el plano del suelo al nivel del Monasterio de la Esperanza. Pasa a pensarse como elemento de contacto con las personas, como elemento estructural, visual, constructivo y como programa pues bajo un mismo manto alberga actividades diversas. La cubierta se concibe como un "todo". 
De la misma manera consigue generar un mismo lenguaje tanto en geometrías como en materiales para dar unidad al conjunto y descansar con serenidad en el lugar. 






































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